Orfandad por el Beat 803

Flo SelecterCristobal Sánchez / Subterráneos


*Un germen amenazante y mortal, desterró la música estridente, la música relajante, la música folclórica, la música reconfortante, la música carburante



Puebla, Puebla; 14 de Septiembre 2020. En nuestra memoria nunca había habido tanto silencio, tanta aridez auditiva. Tanta orfandad de sonidos.

Acostumbrados a los decibeles por encima de los 110, a las luces coloridas erráticas, al sudor del de junto, al vaivén de la marea de masa humana del mosh pit, al cansancio de cantar a pulmón abierto, nos replegamos a lugares seguros y nos acurrucamos en música transmitida en monitores fríos.

Un germen amenazante y mortal, desterró la música estridente, la música relajante, la música folclórica, la música reconfortante, la música carburante, un virus deportó las vibraciones sonoras nocturnas en su totalidad. Puebla y el resto del mundo se convirtió en un lugar en reposo, con noches afónicas.

Mientras llega el momento de volver a rituales pretéritos de danza, canto y ruido. Mientras sobamos nuestra alma apesadumbrada con playlist compartidos, con transmisiones amorosas de músicos con esperanza. Recordemos los últimos vestigios de una temporada pasada colmada de cerveza fría, de sonrisas cómplices, de gritos fuera de tono, de emociones sonoras que sosegaban el corazón. Noches de propuestas, noches de amigos y desconocidos. Noches de Beat 803.





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