Orgullo, prejuicio, y un futuro distópico
- 5 mar
- 2 Min. de lectura

Observa aquí 2 cortometrajes nominados al Oscar: producciones inteligentes y sumamente divertidas
Reseña
Jorge Alonso Espíritu / Subterraneos
Las grandes entregas de premios de la industria cinematográfica deben leerse en su propia clave: forman parte de un sistema ideológico, ultracapitalista, donde rara vez será premiado “lo mejor”, sino lo que logre consolidarse en la agenda, en la popularidad, y en el contexto (tiempo y lugar) ideal. Sin embargo, quienes seguimos estas premiaciones de cerca sabemos que entre la banalidad, existe cada año la oportunidad de encontrar cintas que destacan por su atrevimiento, y se escapan de los grandes públicos.
Una de las categorías donde suelo encontrar estas películas, en el caso de los premios Oscar, es la de cortometrajes. Así, este año, hemos podido observar dos cintas sumamente divertidas que, a su manera, tocan la llaga de conflictos que han existido, existen y existirán en nuestras sociedades. Se trata de Dos personas intercambiando saliva, y El drama de época de Jane Austen. De hecho, bien podrían funcionar como programa complementario, justamente avanzando del pasado al futuro, como lo sugieren sus argumentos.
En Dos personas intercambiando saliva, Natalie Musteata y Alexandre Singh nos muestran una disparatada París futurista en donde los besos están prohibidos, y la economía ha adquirido una inusitada moneda de cambio: las bofetadas. En ese panorama dos mujeres de dos estratos diferentes, Malaise y Angine, se encuentran y se involucran en su sexy juego de atracción y violencia. La transgresión en este corto es múltiple: es formal y narrativa. Las directoras introducen una crítica feroz a un fascismo en apariencia sano pero completamente putrefacto (la pasta de dientes se trafica).
Link de película: aqui
En cambio El drama de época de Jane Austen se arroja sin timidez en un discurso feminista de obviedades insólitas, para hablar sobre uno de los tabúes más ridículos de las buenas familias: la menstruación. El título en inglés, juego de palabras, lo explica mejor: Jane Austen’s Period Drama. Los personajes son análogos a los de Orgullo y prejuicio (los nombres son cambiados por otros que el observador descubrirá con una sonrisa), y la ambientación es acorde a la época de la escritora. La historia de amor, de formalidad clásica, se transforma pronto en una comedia de enredos: el nuevo Mr. Darcy se encuentra en el clarísimo vestido de su amada con una mancha de sangre, que cree parte de una enfermedad, tal vez terminal. La familia de la doncella tendrá que decidir si defender una mentira o romper el tabú. El resultado no sólo es satisfactorio, sino divertido hasta la carcajada.
Link de película: aquí

Ambos cortometrajes son opciones para dar la vuelta a la idea de cine industrial, y una gran opción para ver los premios desde otra óptica. Además, pueden verse de forma legal en internet.
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