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Ojital y el corte del Palo Volador

José F. Corte / Subterráneos



Se lleva a cabo la primera fase de la “siembra” de un Palo Volador en la escuela de esta comunidad tutunaku.

Puebla, Puebla; 1 de febrero 2023. En la comunidad de Ojital Viejo, perteneciente al Municipio de Papantla, Veracruz, el pasado domingo 22 de enero se realizó el corte y traslado de un tronco, para que los pobladores puedan tener su propio Palo Volador en esta comunidad Totonaca, y así poder practicar la danza de Los Voladores. Fue una primera fase, ya que el día no fue suficiente para “sembrar” el Palo y terminar con la danza ceremonial correspondiente.


Los esfuerzos fueron largos, bajo el sol de la región de la costa del Totonacapan, por el hecho de que se está a una hora de la playa Barra de Cazones. El árbol escogido previamente por el maestro Adolfo y otros Voladores, se encuentra en la punta de una cumbre en la comunidad de El Chote lugar a unos 8 km de Ojital Viejo, no confundir con el Municipio de El Chote que está pegado a Papantla.



Participaron más de 80 personas, en su mayoría varones de mediana edad, también hubo mujeres, niños y niñas, quienes estuvieron desde las ocho de la mañana para realizar este ritual, que generalmente concluye con la práctica de la danza de Los Voladores, que realizan los jóvenes de la escuela comunitaria de Voladores en Ojital Viejo, momento que tendrá que esperar todavía.


Lo primero que se hace es la ofrenda para el dueño del monte: Kiwikgolo, donde coloca su imagen en un pequeño rincón con sombra, velas, licor de caña, un poco de comida y un sahumerio de barro, al mismo tiempo que se hace una danza a los cuatro puntos cardinales en la base del árbol destinado a ser cortado. La danza es ejecutada por los futuros Voladores que ocuparán este fuste como aparato para practicar.


La ladera es muy inclinada, por mi parte, el miedo constante, de que el tronco ruede llevando la destrucción de todo a su paso. El maestro Emilio Francisco, me advierte de esto y me apura para tomar las fotos y videos necesarios antes del derribo.



El árbol es de Tempesquite (Sideroxylon palmeri), una especie frutal de la familia de las sapotáceas. Mide aproximadamente 12 metros de altura, pero lo preocupante es el ancho de este tronco. El árbol es derribado por la motosierra del aserrador José Guadalupe, quien ya ha tirado algunos otros árboles con este propósito ritual. Ahora en el suelo, en una posición inclinada hacia la pendiente, dos motosierras cortan la redondez del tronco; esto con el propósito de quitar peso y sea más fácil su traslado, convirtiéndolo en un árbol cuadrado, algo poco visto en estos fustes que sirven para la danza ritual. El maestro Esteban me comenta que se hacen cortes en las puntas para dejarlo con forma octagonal, evitando su cuadratura.



Se jala desde la punta más delgada hacia abajo, donde hay un naranjal ya vació de frutos. Es en este intento, cuando el árbol toma impulso y baja por sí solo, todos corren hacia abajo gritando, siendo este el momento de más emoción y adrenalina, pero su rodar es corto y sin otros daños. Se tiene que volver a jalar hasta dejarlo al pie de un tractocamión que entra hasta la planicie para ser el encargado de llevarlo a su destino final.



En los intentos por subir mediante diferentes métodos el tronco cuadrado a la caja trasera del camión, es en donde se desgasta más tiempo y energía, siendo todos los intentos y opiniones inútiles en este cometido. El tronco solo será arrastrado por medio de largas cuerdas. A la opinión de un anciano maestro Volador, se tendría a que haber jalado desde el lado más pesado, que era la base, y no desde la delgada punta, para poder maniobrar con el mismo peso.



Los esfuerzos son arduos y el sol únicamente por momentos se oculta tras las nubes. La comida tiene que ser trasladada hacia la finca, ya que la tarea aún sigue. Hacen una pausa para comer el mole rojo con pollo, arroz y tortillas, agua de jamaica, algunas cervezas para controlar la sed y el calor.


Después que de todos son atendidos por las mujeres para poder comer, se renuevan los esfuerzos para seguir con el jaloneo del tronco cuadrado. Algunas personas ya se han ido y las manos cada vez son menos. Ahora, en el camino de cultivo previo a hasta la carretera, el árbol varias veces se estanca en el húmedo suelo haciendo patinar las ruedas del camión sin avanzar.



Cae la noche y el tronco cuadrado apenas está saliendo de la selva hacia las calles pavimentadas. Cinco jóvenes y yo subimos a la batea del camión para ir ayudando a controlar el tráfico de la carretera que une a la zona arqueológica del Tajín con Coatzintla y Papantla, para llegar a Ojital Viejo. Son ocho kilómetros en la oscuridad arrastrando un tronco a máximo 30 km por hora.



El camión para y tiene que subir por un camino estrecho de terracería hasta la escuela comunitaria de Ojital Viejo para dejar el destinado Palo Volador. Ya será en otro momento cuando la organización desde la comunalidad se genere y se levante el fuste para que estos jóvenes puedan ensayar en su propia escuela.




Esta nota audiovisual sirve como primer avance de información, esperando la organización comunal para continuar con el proceso del levantamiento del Palo Volador.





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