Larga vida al Karuzo
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Conflicto y resolución del Foro Cultural
¿Qué ciudad queremos habitar?
Subterráneos / edición
Javier Cameli / archivo fotográfico
Puebla, Puebla; 20 de agosto de 2026. En Subterráneos nos atrevemos a decir que, en estas semanas, el Foro Cultural Karuzo ha marcado un antes y un después en la historia de la cultura poblana: logró la organización de la comunidad para defender sus espacios culturales.
Para quienes hemos transitado durante años por la escena cultural independiente y autogestiva de Puebla, resulta imposible hablar de este foro únicamente como un negocio que vende alcohol o como un lugar donde se presentan bandas. Desde 2006, Karuzo ha construido un espacio para la música, el cine, las artes, la ciencia, los temas sociales, el pensamiento crítico y, sobre todo, para el encuentro. Cerrar el Karuzo es cerrar 20 años de cultura viva.
En Subterráneos lo sabemos porque también hemos estado ahí.
Durante años hemos cubierto sus actividades, nos han dado espacio para trabajar en otras y hemos acompañado nuestras luchas. Incluso la emblemática rockola que estuvo instalada en Karuzo era nuestra; desde ahí compartíamos una cuidadosa curaduría musical y la magia de lo análogo.
Además, como medio independiente y autogestivo, lo ocurrido en las últimas semanas nos toca de manera particular y, al igual que a buena parte de la comunidad local, recibimos el cuestionamiento que su fundadora, Itzel Sánchez nos planteó: ¿qué ciudad queremos habitar? Una pregunta que nos ha puesto a pensar.
El antecedente
Después de 14 años en su anterior sede de la 11 oriente, el foro tuvo que mudarse debido al incremento de la renta, a la gentrificación de la zona y las condiciones del inmueble. Para establecerse en la esquina de la 7 oriente y Boulevard 5 de Mayo realizó diversos trámites. Sin embargo, cuando buscó formalizar el cambio de domicilio de su licencia de venta de alcohol, el Ayuntamiento Municipal de Puebla (José Chedarui Budid 2024-2027) declaró el estricto cumplimiento de la normativa municipal que prohíbe la venta de alcohol cerca de instituciones educativas, ya que el establecimiento se encontraba a menos de 200 metros de una institución de enseñanza del idioma inglés.
El conflicto escaló y nos hizo pensar en cómo las normas municipales contemplan, o no, a los espacios culturales independientes. A saber, no existe una licencia en la ciudad bajo el rubro de “Foro Cultural”, lo que no delimita su quehacer frente a restaurantes o bares comunes.
Pero existe una realidad que la burocracia difícilmente alcanza a registrar, más allá de las licencias homegenizadoras, un espacio cultural se construye a través de los años, formando públicos, creando comunidad, arropando luchas sociales y el Karuzo lleva dos décadas construyendo todo eso.
La respuesta de la comunidad
Las reacciones ante la situación fueron creciendo durante las últimas semanas. Artistas, medios, colectivos, otros espacios independientes incluso nacionales como el Foro Alicia y comunidades académicas expresaron su respaldo.
El 15 de agosto la defensa salió del espacio para tomar las calles: primero una marcha, después un mitin cultural en el zócalo que incluyó música, baile, cine, una olla comunitaria y la presencia de decenas de personas afines a la causa.
Si algo quedó en evidencia es que Karuzo ha logrado tejer más de lo que muchos alcanzaban a dimensionar: una comunidad, el resultado de años de trabajo. Ahí está la verdadera dimensión política de lo ocurrido.
Admiramos a Karuzo por su oposición abierta y por su perfil en defensa de las luchas sociales. Desde el contexto de una sociedad como la poblana, altamente conservadora, donde las expresiones que se salen de la norma todavía encuentran resistencias importantes, mantener durante tanto tiempo un proyecto con estas características requiere una gran convicción y resistencia.
Karuzo ha sido un lugar donde pueden convivir una tocada de punk y una conferencia científica; una discusión política y una noche de baile; una presentación editorial y una función de payasos. Esos encuentros y expresiones diversas son los que gestan la cultura.
Lo que muchas veces las instituciones no pueden lograr.
El gobierno tiene responsabilidades innegables en materia cultural: es un derecho social. Debe generar políticas, garantizar esos derechos y crear condiciones para que la actividad cultural pueda desarrollarse, pero no debe atribuirse la creación o destrucción de algo que ya existía antes y que va más allá de sus programas y sus administraciones temporales.
En Puebla lleva años sosteniéndose desde la autogestión y la independencia este Foro Cultural, que es una de nuestras trincheras.
La lucha no termina con la reapertura
La resistencia llegó, finalmente, a dos mesas de diálogo con la Secretaría de Gobernación Municipal, quienes después de dos semanas de movilizaciones, dieron una resolución el 19 de agosto para expedir la licencia que inicialmente se había negado, justificando la irregular interpretación de la ley realizada inicialmente.
Aunque es una buena noticia, es insuficiente, porque el problema puede volver a repetirse o aparecer en otro espacio similar. Las condiciones bajo las cuales operan los proyectos independientes necesitan discutirse con quienes realmente los sostienen y los habitan. Y así, como ellos mismos mencionaron en la conferencia de prensa, esperamos también que la experiencia de Karuzo pueda servir para abrir esa conversación y que esta lucha sea un ejemplo para el futuro: un punto de inflexión desde el cual otros espacios puedan encontrar herramientas para defender su propia permanencia.
La pregunta de Itzel permanece: “¿Qué ciudad queremos habitar?” Tal vez una donde los espacios culturales independientes no sean vistos como obstáculos de la gentrificación. Tal vez una donde la cultura no dependa únicamente de lo que sucede dentro de lo oficial gubernamental. Tal vez una donde quienes llevan décadas haciendo este trabajo sean escuchados. Una donde los espacios culturales sean diversos e independientes.
Karuzo volvió a abrir, ahora toca seguir habitándolo, seguir llenándolo de arte, de discursos, de ciencia, de comunidad.
Y sobre todo, seguir defendiendo los lugares donde todavía podemos encontrarnos.
¡Larga vida a Karuzo y a la cultura independiente de Puebla!
Comunicado oficial del Foro Cultural Karuzo
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