Esto es día de Muertos en Puebla 2026
Beto Vergara / Subterráneos

Entre ofrendas, calaveritas, catrinas, personajes de cine, anime y videojuegos, las celebraciones de Día de Muertos, Halloween y Todos Santos en Puebla muestran un encuentro de herencias culturales que continúa transformándose.
Puebla, Puebla; 2 de noviembre de 2026. Las tradiciones son una herencia. Algo que se nos da, que recibimos de quienes estuvieron antes que nosotros y que, de alguna manera, nos vinculan con una historia que comenzó mucho antes de nuestra llegada. Sin embargo, recibir una herencia no significa estar obligados a conservarla intacta, como una pieza dentro de una vitrina.
Cuando heredamos una casa, un automóvil, una antigüedad o una empresa, ese bien pasa a formar parte de nuestra vida. Podemos conservarlo, modificarlo, adaptarlo a nuestras necesidades o compartirlo con alguien más. Con las tradiciones sucede algo parecido, una vez que las recibimos, también las hacemos nuestras. Nos apropiamos de ellas, las interpretamos y encontramos nuevas maneras de expresarlas.
Esto ocurre con las celebraciones de Día de Muertos en las metrópolis mexicanas. Por un lado, heredamos las ofrendas, las calaveritas y las catrinas, expresiones que tienen procedencias históricas y regionales distintas y que, a su vez, son resultado de mezclas culturales que se han desarrollado durante siglos. Por otro lado, también recibimos influencias que llegan desde otras geografías, a través de los medios de comunicación, el entretenimiento y los intercambios culturales. Halloween, el trick or treat y sus disfraces forman parte de este encuentro.
Incluso podemos encontrar semejanzas entre algunas de estas prácticas. Mientras que en el trick or treat se recorren las calles y se tocan en puertas de casas para pedir dulces, en México se conserva la costumbre de pedir calaverita. Esta última tiene también expresiones comunitarias en las que lo recaudado puede servir para reunir los elementos necesarios para colocar una ofrenda a los difuntos de una familia que no cuenta con los recursos para hacerlo. Dos prácticas con historias y significados distintos que coinciden en salir a la calle y participar de una celebración colectiva.
A esta convivencia se ha sumado, de manera cada vez más visible, la caracterización de personajes de películas, series, videojuegos, anime y otras ficciones de entretenimiento (no siempre relacionadas con el terror o la muerte). En estas celebraciones podemos encontrar superhéroes, personajes de fantasía, criaturas de videojuegos y una diversidad de referencias que forman parte del imaginario de distintas generaciones.
Toda esta mezcla y evolución mantiene a las tradiciones en movimiento. La propia UNESCO, en su Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, reconoce que las expresiones culturales se transmiten de generación en generación, pero también son recreadas constantemente por las comunidades de acuerdo con su entorno, su historia y sus interacciones (UNESCO, 2003). Es decir, el patrimonio cultural no solamente comprende aquello que recibimos del pasado, también incluye las expresiones contemporáneas que las comunidades reconocen como propias.
En medio de estas transformaciones y como ocurre con prácticamente cualquier expresión cultural en un mundo que parece exigirnos tomar postura sobre todo, aparecen distintas maneras de entender las celebraciones. Están quienes se rasgan las vestiduras en nombre del “respeto” a las tradiciones y consideran que estas deben permanecer intactas, sin modificaciones. Sin embargo, resulta difícil señalar cuál sería la forma primigenia e inamovible de cada una. ¿La ofrenda debe tener determinados pisos? ¿Debe conservar una composición de colores específica? ¿Es indispensable colocar sal o un espejo? Existen rituales que exigen incluso la recuperación de restos óseos de los difuntos, Las prácticas y sus significados varían entre comunidades, regiones y familias. Entonces, ¿desde dónde se establece qué forma es la primera o correcta?
En el otro lado están quienes adoptan, disfrutan y gozan estas celebraciones, incorporando elementos nuevos, modificando los existentes y encontrando en ellas una oportunidad para expresarse. Entre ambas posturas existe una discusión que no pretendemos resolver.
Esta nota tampoco busca establecer quién tiene la razón, explicar cómo deben celebrarse estas fechas o determinar qué expresiones son más legítimas que otras. Como parte del ejercicio documental de esta revista cultural, nos interesa observar, explorar y preguntar. Nos interesa registrar las manifestaciones culturales tal como suceden, con sus encuentros, contrastes y particularidades.
Por eso presentamos esta galería de lo vivido en la ciudad de Puebla durante las fechas de Día de Muertos: un collage cultural compuesto por disfraces, desfiles, música, tapetes monumentales, ofrendas y un sinfín de expresiones de personas que, desde distintas formas de participación, se reúnen para recordar a quienes ya no están.
Las fotografías muestran principalmente momentos de la Marcha Siniestra, el desfile de calaveras y un fenómeno que ha crecido notablemente en el zócalo de Puebla: una concentración festiva y multitudinaria que combina la tradicional petición de calaverita con un ambiente carnavalesco, donde las personas disfrazadas se convierten en uno de los principales atractivos. Diferentes personajes, maquillajes y formas de caracterización transforman el espacio público en un punto de encuentro para quienes salen a celebrar.
Quizá sea difícil conocer las causas primeras y las razones últimas de todas las cosas. También resulta complicado establecer un origen único para las tradiciones y reconstruir con exactitud el camino que han recorrido hasta llegar a nuestros días. No buscamos resolver aquí el pasado ni anticipar el futuro de Halloween, del Día de Muertos o de Todos Santos.
Lo que sí podemos hacer es documentar el presente. Este es el presente de las celebraciones de Día de Muertos en México, particularmente en la ciudad de Puebla. Lo compartimos a través de esta galería fotográfica, con la intención de seguir observando y disfrutando esta herencia cultural mientras sigamos vivos.
Festejar la muerte nos hace sentirnos vivos.
UNESCO. (2003). Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Artículo 2. https://ich.unesco.org/es/convenci%C3%B3n
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