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Derecho a decidir y la guerra

  • hace 6 horas
  • 3 Min. de lectura
Dos cortos documentales nominados al Oscar

El diablo no descansa y Armado con una Cámara: Vida y Muerte de Brent Renaud son dos cintas breves que invitan a reflexionar sobre las tensiones sociopolíticas del presente.


Reseña


Jorge Alonso Espíritu / Subterráneos


La semana pasada publicamos en este espacio la recomendación de dos fantásticos cortometrajes de ficción: Dos personas intercambiando saliva y El drama de época de Jane Austen, ambos competidores al Oscar en su categoría. En aquella reseña comentaba que existen categorías donde suelen aparecer “cintas que destacan por su atrevimiento y se escapan de los grandes públicos”.


Otra de mis favoritas es la de documental. No porque en ella se presenten necesariamente los mejores trabajos producidos en el mundo —el género es vastísimo—, sino porque suele funcionar como un termómetro sociopolítico, impulsado además por la circulación que permiten las plataformas de streaming. Este año, dos cortometrajes documentales pueden encontrarse en HBO: El diablo no descansa y Armado con una Cámara: Vida y Muerte de Brent Renaud.


The Devil is Busy, dirigido por Geeta Gandbhir y Christalyn Hampton, sigue el trabajo y el pensamiento de Tracy, jefa de seguridad en una clínica abortista de Atlanta. Las directoras registran la tensión constante provocada por las protestas que fanáticos religiosos realizan en las inmediaciones del lugar. Frente al acoso de los mal llamados provida, Tracy y su equipo se convierten en pequeños héroes para las pacientes.


Esta lucha entre la ciencia y el dogmatismo tiene una dimensión más amplia, compleja y desalentadora en las decisiones políticas recientes de Estados Unidos: en 2022, la Corte Suprema anuló el precedente de Roe vs. Wade, lo que en los hechos eliminó la protección federal al aborto y permitió que cada estado legisle según sus propios criterios.


Sin embargo, ante ese panorama adverso, las directoras colocan el foco en las personas: quienes cuidan, vigilan y protegen, limitadas por una legislación cada vez más restrictiva. El provocador título del documental sugiere que el bien —o la resistencia— muchas veces se encuentra en gestos cotidianos de gente común.


Menos común es la historia de Armed Only with a Camera: The Life and Death of Brent Renaud, aunque lamentablemente representa a las cientos de miles de víctimas de las guerras que continúan activas en el mundo. La película sigue la historia del cineasta y periodista estadounidense Brent Renaud, asesinado el 13 de marzo de 2022 mientras informaba sobre la guerra en Ucrania.


Tras su muerte, su hermano, Craig Renaud, se encarga de llevar el cuerpo de Brent y sus últimas grabaciones a su estado natal, Arkansas. El filme no sólo reconstruye sus últimos días, sino también los años en que ambos hermanos documentaron conflictos alrededor del mundo.


Como ocurre siempre que se aborda este tema, Armado con una Cámara obliga a pensar en los límites éticos de la imagen. Craig decide mostrar el cuerpo de Brent bajo la convicción de que así lo habría querido el periodista. El momento resulta inevitablemente doloroso, y lo es aún más cuando dimensionamos la situación del periodismo contemporáneo, en contextos donde la verdad es relativizada —o directamente manipulada—.


En un momento de transformación tecnológica, en el que muchos de estos “héroes” parecen volverse prescindibles, este cortometraje funciona al mismo tiempo como homenaje y como recordatorio de lo indispensable que sigue siendo la mirada humana para narrar los conflictos.



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