Noesis Ñuu Savi: las raíces que hacen rock

La identidad cultural y el rock se encuentran para conviertirse en una Guelaguetza eléctrica.
Ildefonso López / Subterráneos
Miguel Ángel Menéndez Jr. / colaborador
Puerto Escondido, Oaxaca; 28 de octubre de 2026. La banda de rock folk Noesis Ñuu Savi se presentó el pasado viernes 16 de octubre en la clausura de la IV Semana de la Cultura del Mar 2026, organizada por la Universidad del Mar (UMAR) en este puerto.
Sobre la explanada del campus universitario, jóvenes estudiantes disfrutaron de una propuesta que fusiona las raíces musicales de México con sonoridades contemporáneas. Al ritmo de temas tradicionales como “Flor de Piña” y las chilenas “Pinotepa” y “La Sanmarqueña”, Noesis hizo vibrar al público con versiones rockeras que tienden puentes entre generaciones y demuestran que la música del Oaxaca profundo sigue transformándose y encontrando nuevas formas de expresión.
Esa misma tarde conversamos con Paco Garín, baterista y portavoz de la agrupación, quien compartió algunos pasajes de la historia de la banda, sus raíces familiares, su trayectoria discográfica y el compromiso de mantener viva la tradición musical oaxaqueña.

Ñuu Savi: pueblo de lluvia
¿Qué significa Noesis Ñuu Savi y cuáles son sus raíces?
“Ñuu Savi significa pueblo de lluvia. Somos originarios de Huajuapan de León, en la Mixteca oaxaqueña. Seguimos la tradición musical de nuestros abuelos, quienes fueron directores de bandas tradicionales. Nuestros padres también fueron músicos: mi papá tocaba el teclado y el órgano en la música sacra, y mi mamá era cantante de ese género. Ellos nos inculcaron este hermoso arte, junto con toda la tradición y la historia musical de nuestras familias”.
¿Cómo es qué decidieron fusionar la tradición con el rock?
“El rock nos atrae desde niños y seguimos en constante búsqueda, experimentación y aprendizaje, tanto del rock clásico como de las nuevas corrientes y sonoridades. El folclor de México es inmenso, extraordinariamente hermoso y posee un gran nivel artístico”.
“Así como Silvestre Revueltas, José Pablo Moncayo y Blas Galindo fusionaron elementos de la tradición mexicana con recursos de la música académica europea, nosotros lo hacemos con el rock. Tenemos el compromiso de difundir nuestra música entre las nuevas generaciones y aportar nuestro granito de arena para que las tradiciones no se pierdan, sino que florezcan y permanezcan a través de nuevos sonidos y ritmos”.
Una trayectoria entre las raíces y la experimentación
A 25 años del inicio de Noesis, su discografía da cuenta de esa búsqueda musical. Entre sus producciones destaca “El país de las nubes, que incluyó piezas tradicionales como “Danza de la pluma” y “Sones y jarabes mixes”, trabajo que obtuvo una nominación en el Festival Pantalla de Cristal, en la categoría de música original”, según recuerda Garín.
Otro proyecto, “Raíces del testimonio musical de México, reúne chilenas, el Jarabe Mixteco y la emblemática “Canción mixteca”, del maestro José López Alavés. Posteriormente, Son de Carnaval y Mezcal surgió de la investigación musical de chilenas y sones carnavalescos de la Mixteca oaxaqueña”. La agrupación también ha participado en compilaciones para las fonotecas del INAH y de la CDI.
En su producción Son de Rock, grabada en vivo en el Teatro Macedonio Alcalá, Noesis llevó su propuesta al escenario con músicos invitados y bailarines, integrando expresiones dancísticas como el Jarabe Mixteco y la Danza de la Pluma.
Por su parte, latín explora sonoridades latinoamericanas, con temas como “Zipolite Party”, mientras que algunas de sus composiciones originales se adentran en el hard rock. Garín menciona: “Jade” y “Camino al pecado”, esta última vinculada con un viaje por el desierto de Mojave durante una gira por Estados Unidos.
La siguiente producción, 8 Venado, Garra de Jaguar, promete profundizar en los sonidos progresivos y el metal, combinando composiciones originales con elementos del folclor.
Escenarios, colaboraciones y nuevas generaciones
A lo largo de su trayectoria, Noesis Ñuu Savi se ha presentado en distintos escenarios del país, destacan el Zócalo de la Ciudad de México, en el marco de las actividades dedicadas a Oaxaca, Guadalajara, Tijuana y Acapulco. En 2005 participaron por primera vez en el Auditorio Guelaguetza. También recuerda con especial emoción su presentación en la Plaza Olvera, en Los Ángeles, California, ante aproximadamente 40 mil personas.
Colaboraciones
“La banda ha compartido experiencias con músicos de distintos ámbitos, desde agrupaciones tradicionales hasta la Orquesta Sinfónica de Oaxaca, bajo la dirección de sus fundador, el maestro García Vigil. Estas colaboraciones han enriquecido su lenguaje musical y fortalecido el diálogo entre distintas expresiones artísticas”.
Garín destaca asimismo la importancia de la formación y la disciplina para las nuevas generaciones que a lo largo de los años, han destacado en la música a nivel nacional.
En su propia trayectoria, menciona aprendizajes y encuentros con artistas como Javier Bátiz, Sergio Vallín, César Huesca, Pavel Cal y Julio Revueltas, además de influencias que abarcan el rock, el metal y otros géneros.
Para el músico, la permanencia y el aprendizaje constante son fundamentales: la tradición no está reñida con la experimentación, sino que puede enriquecerse mediante el estudio, el intercambio y la búsqueda de nuevos caminos.
Un homenaje desde el corazón de Oaxaca
La presentación en Puerto Escondido tuvo un momento especial con una nueva interpretación de “Dios nunca muere”, emblemático himno oaxaqueño que la banda abordó mediante arreglos que incorporan elementos electrónicos y sonoridades del rock.
Paco Garín explicó que: “Esta versión se estrena con amor y respeto, como parte de un homenaje póstumo al Doctor Modesto Seara Vázquez quien fuera Rector y fundador del Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca”. Figura cercana a la agrupación y mentor cuyo acompañamiento, amistad y consejos dejaron una huella profunda entre sus integrantes”.
Así, Noesis Ñuu Savi convirtió el cierre de la Semana de la Cultura del Mar en una celebración de memoria e identidad. Su música demuestra que las raíces no son inmóviles: dialogan con el presente, cruzan fronteras sonoras y encuentran nuevas maneras de cautivar a nuevas audiencias.
En Puerto Escondido, la tradición se entrecruzó con las resonancias de la contemporaneidad sin perder la fuerza de su origen.
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