Después de la Feria, queda el debate
- hace 1 día
- 3 Min. de lectura

Es hora de dejar de repetir que el problema del Teatro del Pueblo es el propio pueblo
Beto Vergara / Subterráneos
Puebla; 13 de mayo de 2026. Esto iba a ser inicialmente una crónica sobre la presentación de Toto, pero cada noche de concierto masivo en el Teatro del Pueblo de la Feria de Puebla se repitió el mismo ritual: gente trepada en monumentos, asistentes brincando vallas, familias empujándose para encontrar un mejor ángulo, pasillos saturados, seguridad rebasada y, al día siguiente, una lluvia de críticas en redes sociales dirigidas al público: que si “la gente no sabe comportarse”, que si “parecen animales”, que si “todo quieren gratis y hasta adelante”.
Pero casi nadie voltea a ver al verdadero responsable de que eso ocurra: la organización del evento. Porque cuando una multitud se desborda de forma constante, no estamos frente a un problema individual ni de educación colectiva; estamos frente a un problema de logística.
Tal vez ya es momento de preguntarse si la Plaza de la Victoria sigue siendo el lugar adecuado para albergar el Teatro del Pueblo en una feria que cada año crece más en convocatoria y dimensión mediática. No sólo se trata de cuánta gente entra, sino de cómo está diseñado el espacio que la recibe.
Las zonas VIP reducen considerablemente el espacio disponible para acceso general. Espacios privilegiados que terminan resguardando a unos cuantos mientras miles intentan acomodarse en áreas cada vez más comprimidas.
Y entonces surge otra pregunta inevitable: ¿Qué tan coherente es hablar de zonas VIP en un evento financiado con recursos públicos? Más aún en tiempos donde el discurso político insiste constantemente en la cercanía con el pueblo y en la eliminación de privilegios.
Porque el asunto no termina en las áreas preferenciales. También están los enormes pasillos que atraviesan el recinto para prevenir estampidas o facilitar evacuaciones. Medidas que existen precisamente porque el diseño del espacio ya contempla la posibilidad de que el evento se salga de control. Es decir: la distribución intenta contener un error que la propia distribución ayuda a provocar.
La situación además no es nueva ni aislada. La Feria de Puebla se ha convertido en escenario frecuente de testimonios sobre malos tratos por parte de personal de seguridad hacia prensa y asistentes. También de inconformidades de músicos y artistas locales.
Las tensiones no se limitan al público. Ahí está el caso de The Diantres, agrupación que terminó cancelando una presentación tras denunciar conflictos relacionados con la organización del evento. Y es ahí donde aparece una sensación incómoda: pareciera que a la feria le hace falta lo mismo que muchas personas le reprochan al gobierno que la administra: cercanía con la gente del pueblo. Recorrer el espacio. Entender cómo se vive realmente el evento desde abajo y no solamente desde las áreas reservadas.
Porque cualquier concierto, pequeño o masivo, debería partir de estudios serios de aforo, accesos, rutas de evacuación y capacidad real del recinto. Y si Puebla ya no tiene un espacio adecuado para eventos de esta magnitud, entonces quizá el debate ya no debería ser cómo controlar al público, sino cuándo se va a pensar en un venue capaz de recibirlo.
Porque el problema no debe ser el pueblo, ni las clases sociales, ni los gustos musicales, ni la emoción de querer ver de cerca a un artista. La responsabilidad siempre será de quien organiza la fiesta. Con buena gestión, distribución inteligente de recursos y espacios menos excluyentes, se pueden realizar eventos masivos exitosos. Sucede todos los días en ciudades donde la música y la convivencia cultural son entendidas como experiencias colectivas y no como privilegios segmentados.
Por cierto: la presentación de Toto, estuvo chida. Son músicos de estudio, con muchísimo oficio, y eso se nota arriba del escenario. Ellos saben perfectamente cómo hacer bien su trabajo.




***
Visita nuestras redes sociales: Facebook, X, Instagram, YouTube y TikTok

_edited.png)

















Comentarios