Festival Internacional de Blues en Pozos
- 30 abr
- 3 Min. de lectura
Un santuario sonoro en el corazón del semidesierto
Ildefonso López / Subterráneos

Puerto Escondido, Oaxaca; 29 de abril de 2026. En el noreste de Guanajuato, muy cerca del Bajío y rodeado por un paisaje semidesértico que guarda ecos mineros y memoria cultural, el Pueblo Mágico de Mineral de Pozos se prepara para una nueva edición del Festival Internacional de Blues en Pozos, gestionado por Rafel García Carrillo, músico de la banda de blues La Rambla. Un evento musical que se convierte en un punto de encuentro donde confluyen músicos, periodistas, melómanos y viajeros que comparten una misma pasión: el blues.
Este año, el festival vuelve a reunir talento de distintas regiones del país. Desde Querétaro llegarán agrupaciones como La Oca, La Boca Negra Blues, Marband y La Conexión, reflejo de una escena emergente que ha ganado fuerza en los últimos años. Del Estado de México se suman Circo Blue, una banda con más de dos décadas de trayectoria, y La Rambla, mientras que Puebla estará representada por Serpiente Elástica, esta última repitiendo participación tras su paso por el festival hace tres años.
El programa no se limita a los conciertos. Como parte de las actividades paralelas, el investigador David Pedraza presentará la ponencia “Surgimiento y Desarrollo del Blues en México: 1950-1990”, aportando contexto histórico a un género que ha echado raíces profundas en el país. Además, se celebrarán los 45 años de Follaje, una de las bandas más representativas del blues mexicano, y se llevará a cabo una exposición con los 18 carteles que han acompañado la historia del festival.
Uno de los platillos fuertes será el cierre del viernes, a cargo de la cantante y saxofonista mexicana radicada en Estados Unidos, Evelín Rubio, reconocida por su trayectoria y composiciones. El broche final lo pondrá Mississippi Heat, agrupación con más de treinta años de carrera, con la voz de Carla y liderada por el armonicista Pierre Lacocque, considerado una figura clave del blues contemporáneo. Su presencia reafirma el carácter internacional del festival, que este año contará con músicos provenientes de ciudades como Chicago, Houston y Mississippi.
Pero el atractivo de Pozos va más allá del escenario. Durante los dos días del festival, los asistentes pueden recorrer el pueblo con tranquilidad: visitar antiguas minas, explorar haciendas, conocer mezcaleras o simplemente caminar entre sus calles empedradas. La oferta se complementa con gastronomía local, artesanías y souvenirs, creando una experiencia integral que combina música y turismo cultural.
Para quienes asisten por primera vez, la recomendación es consultar la página de Facebook “Mineral de Pozos Pueblo Mágico”, donde se ofrece información sobre hospedaje, desde hoteles boutique hasta posadas y campamentos, con opciones para distintos presupuestos. Llegar desde la Ciudad de México es sencillo: basta tomar un autobús desde la Central del Norte hacia San Luis de la Paz, y de ahí trasladarse 15 minutos hasta Pozos.
En términos de seguridad, Rafel García subraya que se trata de una zona tranquila, alejada de los focos de conflicto del estado. Además, cada año se cuenta con el respaldo de autoridades municipales y estatales para garantizar la seguridad de los visitantes.
Con conciertos que inician alrededor de las seis de la tarde y se extienden hasta la medianoche, el festival mantiene un formato íntimo pero sólido, con una asistencia aproximada de 600 a 700 personas. Esta escala permite algo poco común: la cercanía entre artistas y público. No es raro ver a músicos caminando entre la gente, conversando, improvisando o compartiendo un “palomazo” al final de la noche.
El Festival de Blues en Pozos nació casi de manera espontánea, impulsado por el arraigo de Rafel García con el lugar. Lo que comenzó como un evento pequeño de tres bandas ha crecido, con el tiempo, hasta consolidarse en un formato de dos días que responde a la creciente demanda de grupos y público. Hoy forma parte de un circuito regional donde el Bajío se ha convertido en un santuario del blues, con festivales en ciudades como Salvatierra, Celaya, San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo.
En Pozos, el blues no solo se escucha, se fraterniza. Es una comunidad que se ha construido, año con año, entre acordes, historias y encuentros que confirman que este género, nacido del dolor, sigue presente, encontrando nuevos caminos.
Informes sobre estancia: https://www.facebook.com/share/1FhAUsG1vS/?mibextid=wwXIfr
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