Contra la cancelación: Y otros sueños de justicia transformativa
- hace 23 horas
- 3 Min. de lectura

Beto Vergara / SubterrƔneos
Puebla, Puebla; El domingo 29 de marzo, durante la Feria Nacional del Libro de la BUAP en el segundo piso del Carolino se presentó Contra la cancelación: y otros sueños de justicia transformativa, de Adrienne Maree Brown y Malkia Devich-Cyril, un libro que busca cuestionar la manera en que aprendimos a entender la justicia.
La conversación estuvo a cargo de Mikaelah Drullard, Emma Brunel y Diego del Valle, quienes trasladaron el texto del contexto estadounidense hacia discusiones urgentes dentro de movimientos sociales y espacios universitarios latinoamericanos.
Imaginar la Justicia
Uno de los ejes centrales del diÔlogo fue una idea aparentemente simple: vivimos en un mundo donde la cÔrcel casi no se cuestiona. La justicia punitiva aparece como horizonte inevitable. Castigar, excluir, expulsar. Pero el libro (y la conversación) proponen algo distinto: imaginar cómo se ven, cómo se sienten y cómo se practican otras formas de justicia.
La justicia transformativa no pregunta primero cómo castigamos, sino qué necesita cambiar para que el daño no se repita.
La Funa Como Deseo Punitivo
Gran parte de la discusión giró alrededor de la funa digital y social. Se planteó que la funa no siempre funciona como denuncia, sino como un deseo punitivo colectivo: provocar sufrimiento social mediante la pérdida del trabajo, el aislamiento o la expulsión comunitaria.
El problema, señalaron, es que este mecanismo genera un momento punitivo permanente: quien no participa en la funa corre el riesgo de ser funado también. La lógica termina operando como una fuerza policial informal dentro de espacios que originalmente buscaban justicia social.
AsĆ, movimientos que nacieron para resistir la violencia reproducen dinĆ”micas de castigo similares a aquellas que critican.
Castigar MƔs, Reparar Menos
Una frase resumió el diagnóstico compartido durante la presentación: ponemos mĆ”s energĆa en castigar que en reparar.
La conversación recuperó principios de justicia restaurativa y experiencias colectivas que insisten en que el castigo no educa, idea retomada del colectivo Yo No Fui, organización antipunitivista que trabaja con mujeres privadas de la libertad.
En este marco, la funa fue diferenciada claramente de la denuncia: denunciar implica procesos; cancelar elimina la posibilidad de ellos.
Procesos, No Veredictos Inmediatos
Uno de los puntos debatidos yĀ puestos en la mesa por una asistente en el momento de las preguntas fue el fenómeno de los ātendederosā de denuncia en espacios universitarios.
Se cuestionó la ausencia de procesos claros: cuando no existe investigación, contextualización ni desahogo de pruebas, la justicia se aplana. Todas las situaciones aparecen bajo una misma categorĆa de violencia, borrando matices y dificultando la responsabilidad real.
La justicia transformativa insiste en algo incómodo pero necesario: toda idea de justicia requiere procesos. Sin proceso, seƱalaron, lo que queda es cancelación. El tendedero, podrĆa funcionar como herramienta si estuviera acompaƱado por mecanismos comunitarios que permitieran distinguir tipos de violencia, responsabilidades y rutas de reparación.
Justicia en Tiempos de Fragmentación
El diĆ”logo tambiĆ©n conectó el libro con el contexto polĆtico actual en latinoamĆ©rica. En un momento de auge de las derechas y polarización social, los movimientos progresistas aparecen debilitados y divididos, incapaces muchas veces de resolver conflictos internos sin recurrir al castigo o la expulsión.
La justicia transformativa surge mƔs que como indulgencia, como estrategia de supervivencia colectiva, porque conflicto y violencia no son lo mismo, y confundirlos termina rompiendo comunidades que intentan transformarse.
¿Quién pisa la cÔrcel?
Otro cuestionamiento apuntó hacia la desigualdad estructural del sistema penal: las élites rara vez enfrentan prisión, mientras sectores precarizados concentran la criminalización. En México, se recordó, una gran proporción de personas encarceladas aún no tiene sentencia definitiva, mientras múltiples formas de abuso cotidiano permanecen sin denuncia formal.
ĀæPor quĆ© seguimos imaginando la cĆ”rcel como solución universal? La pregunta deja de ser jurĆdica para volverse social:
Una conversación necesaria en la universidad
Que esta discusión ocurriera dentro de la FENALI BUAP no fue menor. Las ferias universitarias no solo presentan libros: producen espacios donde teorĆa, activismo y experiencia cotidiana se encuentran.
La ausencia de la autora no debilitó la presentación; al contrario, permitió una traducción situada del texto. Mikaelah Drullard funcionó como puente entre el pensamiento de Adrienne Maree Brown y las tensiones reales de los movimientos sociales en AmĆ©rica Latina. La sesión se convierte asĆ,Ā en un ejercicio colectivo de imaginación polĆtica.
Porque quizĆ”s la pregunta que dejó flotando la conversación no fue cómo cancelar mejor, sino algo mĆ”s difĆcil: Āæcómo convivir despuĆ©s del daƱo sin convertirnos en aquello que intentamos transformar?
***
Visita nuestras redes sociales: Facebook, X, Instagram, YouTube y TikTokĀ

_edited.png)















