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Jorge Pantoja y la obra de Rockdrigo González

Jorge Pantoja es el creador de muchos espacios para la difusión del rock, creó el espacio alternativo en el Museo del Chopo y fue artífice del movimiento Rupestre

Ildefonso López / Subterráneos



Foto crédito: https://www.siglonuevo.mx/nota/2718.los-rupestres


Puerto Escondido, Oaxaca; 19 de septiembre de 2023. Periodista, escritor y promotor cultural, Jorge siempre estuvo acompañado de un aura de creatividad, que le permitió hacer cosas que nadie hacía en ese momento y que dio vida al primer espacio alternativo en México.


Empezó como reportero a los 22 años en la gaceta de la UNAM, desde donde promovió el rock en la Facultad de arquitectura. Su trabajo periodístico lo lleva al Museo del Chopo a entrevistar a la directora Ángeles Mastretta, quien acababa de ser nombrada, ella le preguntó lo siguiente: —¿Quién hace un ciclo de rock muy famoso que está en Arquitectura? —. Le dije que yo, y me propuso hacer uno igual.


Ángeles Mastretta y Jorge Pantoja tenían un amplio conocimiento en medios para difundir las actividades del Museo, que estaba dirigido a un público que no tenía espacios, a excepción del Foro Tlalpan y la Casa del Lago.


Torciéndole la cabeza al dinosaurio

Estas actividades fueron visibilizadas por el público y sobre todo por los músicos, entre ellos Rodrigo González:

“Cuando llegamos al museo era un galerón. Con la gestión de Ángeles ante el rector, mejoró, se hizo un escenario, se ordenó la galería, una área de oficinas y de talleres”.


Se convocó un concurso de Rock, teniendo como tema el Museo del Chopo, tal parecía que había que borrar el pasado. El Museo era muy famoso por un dinosaurio que se exhibió ahí, hasta casi finales de los años 60, ya habían pasado más de quince años y todavía la gente preguntaba por el dinosaurio.


Para 1984, el Museo del Chopo ya se había consolidado como un espacio público, donde cada actividad representaba un lleno total:

“El ciclo que me pidió Ángeles Mastretta empezó en febrero de 1980, empezamos con Briseño, Naftalina, Rebelde Punk”.


¿Cómo se acercó Rodrigo a ti?

“Llegué a mi oficina y el tianguis ya estaba en la banqueta, mi oficina estaba en la parte de arriba del Museo y Roberto Ponce estaba en la parte de abajo, con un taller para niños, entonces oí una voz muy rara, y me dije; Roberto ha de venir bien crudo, yo seguí trabajando cuando, sube Roberto y me dice: —te presento a Rodrigo”.


“Rodrigo era muy desinhibido, muy sociable, muy cuate, me regaló su casete de Hurbanistorias, me dijo:—yo lo hice, yo lo produje. El casete me gustó mucho, estaba muy original la música, su voz era muy jaladora, muy convincente”.


“Era muy persistente, no dejaba nada pendiente. A partir de ahí, empieza a ir al Museo, a verme sin avisar, platicábamos mucho, luego lo invité a mi casa que estaba a la vuelta, en Mariano Azuela número 24, empezó a frecuentarla , al igual que al Museo; sin avisar”.


Él sacaba su marihuana y yo mi ron, yo no la fumaba, solo tomaba ron, ahí sostuvimos charla muy suaves de música, de esto, del otro”.


“Me dijo que quería tocar en el Museo, y le armé un ciclo de solistas, donde estuvo Marcial Alejandro, Roberto Ponce, no recuerdo quienes más, me gustó muchísimo, sobre todo su propuesta musical”.


“En una de esas charlas, me dijo:—oye, voy a formar mi grupo, porque no eres mi manager—. Le dije que no porque era funcionario del Museo, se ve muy mal, como corrupción, pero me gustó tanto su propuesta, que dije: órale pues”.


Manager honorario

“Nunca hablamos de dinero, ni nada al respecto”


En esas noches de ron y humo, Pantoja ya le había insistido en que dejara la guitarra y formara un grupo, aprovechando sus cualidades arriba del escenario. ¿Quál?

“En mi oficina empezamos hacer unas lluvias de ideas para el nombre del grupo, al final quedó como se llamaba su gata: Qual”


Inicia la campaña publicitaria

“Esa noche fue a mi casa, cuando Rodrigo se retira, lo acompaño a tomar un taxi, yo llevaba un spray y en el camino hicimos unas pintas que decían: Qual. Las pintas estaban de moda con la película “En verdad me atrapaste”, toda la ciudad estaba pintada”.


Manifiesto Rupestre y apadrinamiento

“En noviembre del 84, Rodrigo presentó a su grupo y le di dos fechas, como era su manager, en una fecha lo apadrinó Alejandro Lora y en otra Botellita de Jerez y en una de ellas se leyó el Manifiesto Rupestre”.


“La reacción del público fue muy buena, primero porque tocó con su grupo y aparte porque Lora lo apadrinó”.


La escasez de foros era muy notorio en ese tiempo, Rodrigo González venía del circuito de bares como el Wendy’s Pup y la calle:

“Había pocos foros, estaba el de Sergio García, El Foro Tlalpan, la UNAM que sólo le daba fechas a Briseño y el Museo del Chopo”.


La Noche de un día difícil, era un programa de radio Educación donde se programaba mucho rock mexicano conducido por Enrique Velazco y Alain Derbez, ¿lo acercaste a ellos?

“Enrique Velazco era muy aperturista para todos los que se presentaba en el Museo, le mandaba la programación, me hablaba y me decía mándame a tal grupo, mándame a este otro: fue muy importante”.


1985 año de cambios

“Hubo cambio de rector en la UNAM, Ángeles Mastreta renunció para escribir “Arráncame la vida “, la UNAM mandó al muralista. Arnold Belkin como nuevo director”.

“Arnold llegó un jueves, había una gran cola de chavos, pensó que era para ver una exposición, dijo: —que bueno vienen a ver la exposición. Pero no, estaban formados para ver el concierto de rock”.


“No hubo cambios, dejó todo como estaba; talleres, los conciertos de rock, lo de los niños el fin de semana, él solo metió mano a las exposiciones, que estaban muy chafas, Arnold lo levantó; trajo pintores internacionales”.


Un día después del 14 febrero

Llegan dos sobres, eran nuestras renuncias, me invitan a la academia de San Carlos y dije: aquí voy a hacer conciertos. El director me dio toda la libertad, pero el patio estaba lleno de esculturas, me pidió que se respetaran las exposiciones. En el Uno Más Uno, anuncié esta nueva etapa, con los Rupestres, porque el lugar no era apto para conciertos masivos, justo estaba en eso cuando me invitan al CREA”.


Operación Callejera

“Me llevé a Rodrigo y lo programé en Operación Callejera. Me dijeron que se hicieran un ciclo de solistas en la UAM, y Rodrigo sugirió invitar a los rupestres”.


Allí se toma la fotografía icónica donde aparecen, Nina Galindo, Rafael Catana, Eblem Macari, Roberto Ponce, Roberto González, Fausto Arrellín y Rodrigo González


“Tenía una amiga fotógrafa, Virginia Rodríguez, quien se encargó de la foto, se hizo en la galería que acababan de pintar de blanco, posan en la pared y Catana de manera irreverente alza un pie, lo pone en la pared recién pintada, Rodrigo se agacha, siempre era muy líder, se agacha para diferenciarse de los demás. Esa foto es mía porque la autora me la regaló.


Los conciertos más importantes del Profeta del Nopal

Doble R, surge de unas mesas en el museo del Chopo y otras que hicieron en el CREA. Fue un concierto que se hizo a la misma hora y el mismo día en cada delegación, cada concierto fue presentado por un periodista, Pepe Návar, Oscar Sarquiz, entre otros, era el grupo más un periodista famoso”.


A ver, a ver, a ver a qué horas, el Hoyo Funkie del PESUM

“Me invitan a que les echara la mano al festival del PSUM, yo era militante, y como amigo de la coordinadora Cristina Payan me encargaron hacer un concierto en el Palacio de los deportes. Ahí estuvo Rodrigo en su primer masivo, estaban los mejores grupos como Chac-Mol, por cierto Roberto González tocó con Real de Catorce. Me dijeron que entraron siete mil gentes, se les pagó a los grupos muy bien. Rodrigo no me dio nada de comisión, porque tampoco se la pedí. Además, se hubiera visto mal, porque yo trabajaba ahí”.


El aniversario de la Jornada

“Para el 15 de septiembre me piden que organizara el concierto del primer año de la Jornada, programé a Javier Bátiz, Rockdrigo González y un grupo de música tropical. Se llenó el salón, Rodrigo iba vestido todo de blanco”.


“Tiempo antes, necesitábamos fotos del grupo para lo que se venía. El grupo ensayaba en la casa de Fausto Arrellín, nos subimos a su azotea con la misma fotógrafa: Virginia Rodríguez, y ahí se metieron a los tinacos vacíos. Esas fotos las presté para la revista: Encuentro, del CREA. Nunca me las devolvieron. Ya estábamos en plan de lanzar el grupo en grande. Rodrigo decía:—yo quiero salir al extranjero”.


19 de septiembre de 1985

“Me enteré de su muerte, por el productor Iván Guzmán, yo estaba en el CREA , que por cierto me encargaron que fuera el coordinador de la solidaridad para los damnificados, y se aprovechó el patio qué era muy grande para un centro de acopio. Me dice: se murió Rodrigo y le contesté; no chingues”.


“El cuerpo se veló en el Comité de la Nueva Canción, yo no pude ir, estaba en el centro de acopio ese día”.



Se pueden encontrar algunas fotos de estos antiguos sucesos en el Archivo digital del Museo del Chopo: http://archivodesobediente.chopo.unam.mx/index.php/Detail/collections/6



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