Entrevista a Nino Haaz

Ildefonzo Lopéz / Subterráneos

Actualmente forma parte de Caradura, al lado de Jesús Romero, Victor Illarramendy y Jon Dixt

Puerto Escondido, Oaxaca. 23 de Marzo de 2021. Esta entrevista amerita empezar con una paráfrasis: “Vine a Puebla porque me dijeron qué hay blues, aquí” - Nino Haaz. Es armonicista y cantante de blues, ha sido integrante de Hikuri, Aula Cuatro, Blues for Sale, Chat de Blues y actualmente forma parte de Caradura al lado de Jesús Romero, Víctor Illarramendy y Jon Dixt.


Caradura es un buen proyecto de blues, integrado por grandes maestros del blues no le pierdan de vista estarán este 25 de marzo en el Centro Cultural D’Los en la 5 sur 506, ahí nos vemos.


Puebla fue la Ciudad que eligió para concluir su vida laboral en la parte final de su carrera como docente del Tecnológico de Monterrey, entre estas ciudades estaban Guadalajara, Torreón, el Estado de México y la CDMX.


¿Cómo eliges Puebla?


“Me puse a buscar blues en cada una de las ciudades, encontraba algo, pero cuando puse blues en Puebla el video que están abanderando esa búsqueda, era Hikuri en un concierto y dije: se oye bien, me gustan. El caso es que decidí Puebla”.


Hermas "Nino" Haaz, nació en Xalapa, Veracruz su madre fue compositora, pianista y guitarrista, creció en una ambiente bohemio donde sus padres y amigos se reunían en su casa.


“Me iba acostar cuando empezaban y cuando despertaba seguían ahí”.


Entre tantos instrumentos ¿por qué te sedujo la armónica?


“Mi padre la tocaba y cantaba, no blues era más música romántica, hasta corridos, me gustaba el sonido de la armónica y como uno pretende ser lo que el padre también. Recuerdo que mi madre me compró una armónica, pero no diatónica sino cromática y me mandó a clases con una señora cubana para que me diera un poco de teoría musical, era niño y no me gustaba me aburría, empecé a tocar solito y en la escuela primaria tocaba la armónica y el profe me acompañaba con la guitarra”.


¿Pasaste por el rock?


“Llegué a tener un grupo de rock en la secundaria, solo tocábamos en los ensayos y creo que en alguna fiesta, nos llamábamos los Sonys, ¡imagínate qué nombre!, tenía acercamiento con rock y con el blues lo escuchaba pero no me concentraba, no más decía me gusta esta variación, pero no me llegaba”.


¿Cómo fue tu encuentro con el Blues?


“Hasta entonces yo no sabía que existía el blues, ya hasta de viejo, ya hasta de grande viviendo en Barcelona, porque me fui a intercambio de profesores de mi universidad el Tec de Monterrey, me fui un año sabático y fui a un concierto, ¿ni te imaginas de quién? Había un concierto en la Ciudad porque celebraban un centenario más y por las noches había Blues, me acerqué a un concierto y escuché Joan Pau Cumellas, y dije; esto es lo que quiero, esperé que terminara de tocar y que le digo aprovechando su sencillez ; le dije ¿Dónde puedo tomar clases, voy a estar un año?, no más le dije eso y me dijo: -¿Eres mexicano verdad?, ten una tarjeta te espero mañana a las 8– , pero no dijo si a las 8 de la mañana o de la noche, entonces fui dos veces, todo un año estudié con Joan Pau y nos hicimos grandes amigos y le dije yo quiero tocar únicamente blues, solo me dijo: —el blues se despega del rock-, tomé clases hasta que me tuve que regresar de Barcelona para México”.


¿Cómo fue tu relación con la música a tu regreso?


“En Monterrey ya bien picado con el blues me iba a buscar los poquitos bares que había, con muy poca oferta de blues, para una ciudad tan grande solo había unos tres o cuatro lugares, donde solo el miércoles se podía escuchar, conocí a las bandas de allá y empecé a palomear pero nadie me invitaba”.

¿Cómo fue tu práctica a partir de tu aprendizaje con tu mentor?


“Me hice adicto a la armónica y al blues, practicaba 5 o 6 horas diarias durante varios años, sonaba muy bien, las bandas de Monterrey se peleaban por la fecha para que los acompañara, porque no había muchos armonicistas, solo éramos dos y nos repartíamos para tocar”.


¿Recuerdas su nombre?


“Marcelo es increíble. Así pasaron los años y me vine a Puebla”.


En Puebla se te conoce como Nino y por Hermas, platícanos cómo empezó todo.


“Soy retirado, últimamente me dedico al blues. De niño me decían “Nino” mis hermanas cuando era casi un bebé así me quedé, pero lo perdí por cincuenta años, me fui a Monterrey, ya estaba envuelto en el blues pero jamás me decían “Nino”, allá acostumbran a llamarte según la profesión que tienes; me decían el “arqui”, pero cuando me vine a Puebla en noviembre del 2010, me vine a trabajar ya enfocándome a mi jubilación”.


¿Cómo fue tu primer día en Puebla?


El primer día que llegué, tomé un taxi y le dije al chico llévame a donde haya música en vivo, y ahí fue mi toque de suerte porque me pregunto:- “¿Qué tipo de música?”-, y le dije a donde haya rock y blues, entonces me dijo:—“Lo voy a llevar a un lugar que se llama el breve espacio”—llevaba unas armónicas en la bolsa y estaba tocando Cuarto Blanco, levanté mi armónica y al principio creo que no me veían porque no me hacían caso, me acerqué un poquito y volví alzar mi armónica, porque así lo hacía en Monterrey y ya que me ven y que me dicen: -¡qué pasa, qué pasa!, ¡órale pásale!-. Sin más ni más se aventaron una rosita, me adapté ahí, improvisé, ¡les gustó mucho creo yo!, me dijeron:— no te vayas , no te vayas, échate otra —, me querían presentar y ya le dije mi nombre: Hermas y no me entendieron con el bullicio que había, entonces Chucho se acercó y me dijo:—¿ Cómo te llamas para presentarte?- Hermas respondí, pero no entendía bien y me vuelve a preguntar: ¿Cómo te dicen?- y no sé como me regrese 50 años para atrás y le dije Nino y se quedó y de ahí para el real empecé a ser Nino por todos lados.


Ya no fuiste Hermas ni el “Arqui”, volviste a ser Nino, y al parecer Puebla le dió una buena bienvenida a ese Nino que llevabas dentro.


“Esa noche el dueño del lugar se me acercó y me dijo que iba a ver un concierto de blues, y me dijo: ¿porque no vienes a palomear con ellos? Y resulta que los que iba a tocar eran Hikuri, y ya fui ese día, le dije desde antes que si me dejaban tocar un poquito y me dijeron que si, muy amables; bueno no me baje en toda la noche (risas), desde ahí me empezaron a adoptar y me quedé tocando con ellos tres años más o menos, alternamos con Real de Catorce, los acompañe a grabar un disco, la presentación la hizo José Cruz y habló muy bien de mi armónica”.


Directivo de día, bluesman de noche.


“Yo seguía en mi trabajo, en el Tec de Monterrey como profesor con un puesto directivo, en el día era un directivo y en la noche iba a tocar blues en los bares”.

¿Seguiste tocando con Hikuri?


Por alguna razón ya no pude continuar con Hikuri, al paso del tiempo formé con alumnos y profesores una banda que se llamó “Aulas Cuatro”, porque arquitectura, diseño y arte digital era lo que yo dirigía, nos aventamos tocando unos años, ahí me di cuenta que era bueno hacer covers un poquito fuera de los más común, eso se los decía a los músicos de la segunda Banda Blues for Sale”.


¿Qué pasó con Aula Cuatro?


Ya no eran los mismos porque ya se habían graduado, así que les decía que montáramos blues de la tercera página, no de la primera; la que aparece siempre.


Tocábamos cosas de Kim Wilson...nos fuimos a otro tiempo”.


¿Te dedicaste de tiempo completo a tu banda?


“Seguía echando palomazos con una y con otra Banda.

Me di cuenta que tener una banda tenía una vida limitada, aunque eran muy buenos eran hasta músicos de conservatorio”.


¿ Como vinculabas tu labor docente con la música?


“También dirigía la carrera de producción musical, de ahí salían muchos alumnos, solo que se graduaban y se retiraban”.


Entiendo que había muy buenos músicos en la carrera pero no eran permanentes ¿Que hiciste al respecto?


“Lo que hice fue esperar un tiempo, juntarme con Chucho Romero, con Jhon Dixit, Victor Illarramendy.

Con Chucho hice una amistad desde el primer día que llegué a Puebla, siempre me llamaba para intervenir en alguna sesión de grabación”.


¿Chucho Romero te propuso hacer algo?


“Formamos una banda que se llamó Chat de Blues, se llamaba así porque tocábamos en dúo muchas veces, que en Banda.

Y hace un par de meses hicimos Caradura, a pesar que cada uno toca en diferentes bandas, nos juntamos los cuatro por que ninguno se despega del blues, hicimos esto y nos gusto mucho ya tenemos varias tocadas y pensamos seguirle dando otro rato hasta que el cuerpo aguante con el blues”.



Has cultivado muy buenos amigos en Puebla, sé que de

un encuentro inesperado con Federico de Zatarain en Madrid.


“En uno de mis viajes de trabajo, pero para mi era la oportunidad de abastecerme de armónicas y que me voy encontrando a Federico, estábamos en el mismo hotel y fue chistoso porque nos encontramos en el elevador y nos quedamos viendo y me dice: —¿Nino, que’ haces aquí?— y me vio con una pequeña maleta de las armónicas Honner y me dice— ¿apoco vienes a tocar?—. Vengo de trabajo pero voy a ir a un lugar que se llama “ Acordeones Estebaran”, conocía al dueño Don Andrés Estebaran, porque él iba a arreglar las armónicas de Joan Pau Cumellas, patrocinadas por Hohner, de hecho hay una armónica que lleva su nombre, volviendo a lo de Federico me dice: -que buena suerte que me digas donde es esto—. le dije vamos, no pudo ir en ese momento. Nunca nos vemos en Puebla y nos encontramos en un elevador en Madrid”


Tu primera armónica fue cromática pero tiene un sonido muy melancólico ¿Puedes decirnos dónde podemos encontrar ese sonido?


“Dejé de tocarla, pero lo hago para cierta música, al igual que José Cruz la utiliza en canciones como “La Medicina”, “No me dejes por Favor”. De vez en cuando la saco y me echo unas rolitas de José Cruz”.


Nino ha compartido escenario con José Cruz al cual admira mucho:


“Una vez que alterné con él y me dijo: - Nino; asume, asume- estaba en un momento crítico. Pero había algo que me gustó mucho de José Cruz, es el tono que tiene para tocar la armónica, tiene un tono fabuloso, increíble, ese tono de armónica sorda, de armónica diatónica sorda, muy pocos lo tienen; José Cruz lo tiene. Ha sido una inspiración al igual que Jorge García de Follaje”.


Y de los armonicistas extranjeros ¿Quiénes admiras y te inspiran?


“Armonicista que admiro y me inspiraron desde luego Joan Pau Cumillas, fue nombrado Blues Man de Europa, el tocaba en una banda llamada Mister Hurruacaine, Litle water por su irreverencia para tocar, Charly Musselwhite, Kim Wilson, Joan, Billy Branch, David Barret”.


¿Has pensado en hacer un disco de solista?


“Esa idea, no ha nacido de mi, si me dió vueltas por la cabeza porque me lo han sugerido, los hermanos Ortiz de Hikuri me lo sugirieron les decía el blues no puede vivir con la armónica sola, necesita a sus hermanitas las guitarras, las cuerdas y la voz y dijeron: te acompañamos.

Si me animó de momento; me jubilé del Tec. Y el estudio de producción musical, quiero pensar a lo mejor me estoy viendo un poco crédulo, que puedo disponer de él y es que me divierte tanto el blues pero con compañía, con mis amigos, que se me olvidan las ideas”.


Para Nino los blusistas que ha conocido no son nada glamurosos, sino todo lo contrario, lo mismo me atrevo afirmar.


Los Palomazos


“Algunos familiares me decían que cómo soy irresponsable, porque sin saber qué van a tocar, yo me subo me gusta la adrenalina de la improvisación, así me he aventado en muchos lugares.

Un día agarré un amplificador pequeño y mis armónicas fui a visitar a mi hija estaba estudiando en Londres, ¡que cosa tan deliciosa!, que la gente se para a escucharte y de regale una moneda un billetito en la cajita que pones enfrente, para mí ha sido una de las experiencias más deliciosas, estaba nevando y había público yo iba por platicarles a mis nietos que anduve ahí”.

¿Qué opinas sobre los subgéneros y las fusiones del blues?


“Me gustan mucho el Rythm and blues, la fusión con Jazz, desde ese disco icónico de Jhon Mayall, Jazz blues Fusion, es un disco que me inspiró, me costó como un año tocar como tocar como él, me gusta mucho.

Dicen mis amigos que donde me desenvuelvo más es en el blues ácido, pero a mi me gusta todo, todo lo que empiece con blues”.


¿Sientes que ya estás a un buen nivel como armonicista?


“Un día lo dije en silencio; Creo que ya soy bueno tocando; pero luego he conocido a otros y luego digo: me falta. Un día le mandé algo a Joan Pao porque me quería escuchar, me felicitó pero para llegarle a los talones...ojalá y lo escuches”.


Tal parece que el blues se ha arraigado en Ciudad de Puebla tiene más Bandas de blues que Monterrey y Guadalajara. ¿Qué opinas?


Si lo creo, porque cuando voy a Monterrey, acabó de regresar a hace unos días, no hay oferta musical, le hablo a Marcelo para preguntarle, y me dice: —aquí, no sé dónde ahorita y si quieres vente tocamos con la banda, aunque sea ensayamos”.

¿Cómo te podemos encontrar?


Ahí si te lo debo, desde que me jubilé dije no más; pero en la página de los Caradura Blues o Con Chucho Romero que si le encanta todo eso, o con Jhon ellos me pasan la información”.