El rock mexicano al encuentro con pueblos originarios: Roco Pachukote

Hugo Cabrera/Subterráneos

El salto cuántico fue con el terremoto del 85. Hay similitudes después del terremoto y la pandemia actual.

Puebla, Puebla: 17 de febrero 2022. El rock mexicano en la construcción de su identidad, se ha fusionado con ritmos autóctonos y se ha llenado de la cosmovisión indígena. Este encuentro de estéticas se ha manifestado en diversos grupos y momentos en la historia del México reciente, en los años setenta el movimiento jipiteca fue muy sólido, tuvo su máxima expresión en Avándaro en 1971. El Movimiento Zapatista con bandas como Santa Sabina en 1994. La cosmovisión indígena reinterpretada en propuestas de grupos como Caifanes y Café Tacvba. La convivencia con las comunidades y un acercamiento creativo, la ha tenido Roco Pachukote, vocalista de la Maldita Vecindad y los hijos del Quinto Patio, quien como solista ha generado diversas obras colaborativas que ponen en evidencia diversos territorios de México: “Camino de Chontalpa”, “Wirikuta se defiende”, y próximamente colaboraciones con grupos de los pueblos Yaqui y Nación Comcáac. Antes de esta empatía, hubo momentos importantes en la historia de La Maldita Vecindad y Los Hijos del 5to Patio, que es un referente de la contracultura en este país.


En entrevista telefónica, realizada durante el programa de radio Transeúnte (miércoles 21 horas 96.9 fm radioBuap), Roco habló de diversos momentos en la historia del rock en México, que culminan con el encuentro con los pueblos originarios.


La Política de Izquierda


“El Partido Socialista Unificado de México (Psum) surgió después del Partido Comunista, entonces había diferentes fuerzas de izquierda y hacían festivales mítines, afuera del Auditorio Nacional y nuestro primer concierto fue ahí, en 1985, en un horario estelar, domingo a las 10 de la mañana, y nos presentaron como grupo de ska”, dice Roco.


El Terremoto del 85


“El salto cuántico fue con el terremoto del 85. Hay similitudes después del terremoto y la pandemia actual. Después del terremoto hubo una experiencia comunitaria que no había existido, apoyo y solidaridad, esa semilla quedó arraigada en todos, de que juntos podemos con la adversidad. Toda esa cultura de organización, provocó muchas cosas y en ella el surgimiento de propuestas musicales y parte del rock mexicano, una música que era perseguida, llena de estigmas y ahora convertida en una parte más de la música popular mexicana. Un salto cuántico de tocar en la calle, hasta se decía que el rock mexicano no existía, que se tenía que cantar en inglés. Hasta ahorita, que ya es innegable de nuestra cultura popular, en toda su diversidad, que ahora hay muchas expresiones, jazz, hip hop, reggae, son veracruzano”.


Radio como plataforma


“En los años 80, para mostrar nuestras propuestas estaba Espacio 59, (una estación del Núcleo Radio Mil, hermana de Rock 101). Ahí pasaron nuestro primer demo, la rola 'Apariencias'. La radio cultural siempre ha tenido una presencia continua y ejemplo es Radio Educación, era plataforma, ahí íbamos a tocar. También las radios comunitarias.


El Rock Mexicano y los Pueblos Originarios


“Es evidente nuestra conexión con ese México profundo, que cada vez es más importante reconocer de todos nosotros. Nuestra conexión con la cosmovisión y ancestralidad mexicana. El 12 de octubre de 1992, exactamente, cuando en la ciudad de México hubo una manifestación de pueblos indígenas, en donde decían Aquí estamos, no hubo tal descubrimiento, eso fue un genocidio. Yo venía de vivir los movimientos estudiantiles, el terremoto del 85, la huelga de Boing, de movimientos políticos, pero no había conocido esto. Recuerdo Reforma, todo bien organizado y recuerdo estar viendo como se intentaba tirar la estatua de Colón y esa imagen fue para mí muy importante. Me hice la pregunta ¿y ese México dónde está? Había crecido en la ciudad y a partir de ahí mi conexión con los pueblos y mi creencia”.


“La primera comunidad que me llamó la atención fueron los Wixarikas, y ahí fue que comencé a caminar por las comunidades, en esa época en el 94. Después con el movimiento Zapatista y la comunidad Maya, con los Tzotziles, Tojolabales, a partir de ahí amistad con diferentes pueblos y comunidades, que precisamente eso nos falta, conexión con la comunidad, con la autonomía, conexión con la madre tierra, en sentido de vivir armónicamente. Colaborando con los hermanos de Cherán, he aprendido, son un ejemplo de comunidad, reconocida como autónoma, que se rige por usos y costumbres, consejo de ancianos, mujeres, jóvenes. Son organizaciones y comunidades”.


“Vienen presentaciones después de tanto encierro y tanto replantear la vida, demostrando que juntos podemos transitar ante el dolor y tristeza, que nos recuerde lo que es hacer la comunidad. Viene colaboración con los Yoreme, una canto bonito, que se relacionan con los Yaquis y los Comcáac, en Sonora. Ya vendrá otra presentación de un canto tradicional con los Hamacc Caziim, que es una banda que conozco desde hace más de 20 años”.