El desalojo de la calle es posible

José F. Corte / Subterráneos


*A Don Enrique le quitaron su casa que estaba tendida en una calle del Barrio del Alto





Puebla, Puebla; 09 de octubre de 2020. Don Enrique tenía su casa sobre la banqueta de la calle 16 oriente con esquina 14 norte, en contra esquina de Casa Aguayo, despacho del gobernador en turno. En una calle del barrio del Alto, uno de los más antiguos de la ciudad, donde la gentrificación se está fraguando poco a poco con la expropiación de algunas vecindades o la condonación de los terrenos, donde se encuentran los lavaderos de Almoloya con su propio ojo de agua y la capilla del Cirineo, para dar cabida al hotel de lujo Rosewood.

El señor Enrique tenía su casa hecha con desperdicios de otras personas, botes, lonas, cobijas, etcétera, además su trabajo es la recolección de reciclados con los que sobrevive a esta contingencia por el Covid-19. El llamado de #quedateencasa y no salgas a la calle para él es imposible, vive en la calle, sobrevive de sus desechos. La nueva normalidad no es igual para todos. Él forma parte de la cultura y paisaje del Barrio, es respetado y ayudado por los vecinos.

En la madrugada del 09 de octubre de este año, fue “desalojado”, si es que así se le puede nombrar a quien vive en la banqueta, bajo la excusa de la contaminación. Cuatro camiones de basura fueron necesarios para arrancarle su hogar. Don Enrique solo se preocupa por sus mascotas a quienes alimenta. – No puedo sentarme a llorar, hay que seguir para adelante, si estuviera yo solo podría, pero ¿quién le va a dar comida a mis perros y gatos?-.

Ahora vivirá en riesgo bajo el techo endeble de la vecindad llamada localmente como “La Hollywood”. Inmueble en ruinas pero habitada.

Yo me pregunto si tenemos el respeto cuando los desechos de unos son el hogar de otros.


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