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El Aullido Mexicano de Rocko Bautista y Christian Castañeda

  • hace 3 horas
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El dúo se encuentra de plácemes por el lanzamiento de su álbum debut

Polo Bautista / Subterráneos

Puebla, Puebla; 1 de abril de 2026. Christian Castañeda (batería) y Rocko Bautista (multi instrumentista y voz) son dos viejos camaradas que además de compartir anécdotas y correrías de juventud, también los hermana el gusto por la composición. Aproximadamente dos décadas atrás, la dupla trabajó en algunos proyectos que por diversas circunstancias no alcanzaron a registrarse (pese a que el LP Circo Majareto, se encuentra en versión de cuerdas dentro de algunas plataformas bajo el título Odisea Gorila [2023]). Sin embargo, su reciente reencuentro ocasionó que retomaran una filosofía musical fruto de su inventiva: el “solar punk”. Dicha idea apunta por un retorno al quehacer orgánico y natural, sustentado en la práctica ya conocida del “hazlo tú mismo”. Bajo esta premisa y a contracorriente de las tendencias hiper modernas y tecnológicas, juntos estrenan su álbum independiente Aullido Mexicano.


Dice Castañeda: “El mensaje general del disco versa sobre la ‘esperanza’. Es para esos momentos cuando la gente se siente quebrada y sin energía emocional. Decirles que siempre hay posibilidad de solución; al mismo tiempo, propicia el autoconocimiento y el rumbo que tomamos. Eso incluye transformar el dolor y no caer en el victimismo”. “Es un disco para personas neurodivergentes”, -afirma Bautista, quien agrega- “Yo me considero de la vieja escuela, nunca me han diagnosticado, pero pienso que comparto algunos síntomas con ese tipo de personas. Entonces también está enfocado desde la empatía hacia aquellos trastornos”.  


Con fuertes evocaciones al rock directo, limpio y natural de los años noventa, el álbum contiene nueve piezas embebidas en ligeras trazas de rock suave, balada, funk, etc. Se acompañan de letras variadas que giran en torno a tópicos afables, pesarosos, algunos de protesta, otros más que podrían hablar del (des) amor y los padecimientos anímicos. Es un trabajo diverso que sondea humores, ritmos, colores y afectos.


“Ligero Viajar”, lleva por nombre la pieza inaugural del disco, en la cual una festiva y nutrida línea de bajo juguetea brevemente, para luego abrirle paso al hi hat y a la lírica: “Entendí que en la vida hay días de contrastes al viajar / Hoy disfruto andar y caminar / Un periodo arrastré fantasmas / Del suelo me levanté, algo faltaba para brillar”. Los acordes de la guitarra y el teclado se despliegan y un ímpetu esperanzador se alza al unísono. En “Sexy cafeína”, la energía sonora se revigoriza mediante una oda que ensalza a la bebida psicoactiva y al amor. Aquí la acelerada e inquieta instrumentación comienza de golpe, mantiene su marcha pertinaz junto a una letra desenfrenada y cesa al ritmo de batería y guitarra.


Pasado el arrebato inicial, la pieza “Correspondencia a Juárez”, nos brinda un momento de nostalgia contenida gracias al entretejido arpegiado de las guitarras eléctricas y las entonaciones emotivas y cálidas de Bautista. En contraste, para “Aullido mexicano”, la canción con más carga política del disco, el canto se torna un tanto seco, grave y ríspido (Me observas molesto, me encuentro formado en la fila “Asqueado de millonarios autoexiliados” / Soy mexicano, un mexicano molesto, un simple humano aprendiendo a aullar / Qué se han ido a Madrid). Al final solo quedan los aullidos lejanos de un lobo solitario.


En la recta media de la placa el haz sonoro muta nuevamente a causa de las vívidas cuerdas introductorias para chelo de “Pastillas”.  Aquí no hay estruendo o celeridad, sino la mezcla precisa de silencios, notas de piano, entonaciones y cadencias sosegadas que recuerdan los terrenos taciturnos y a veces mudos de las dolencias mentales. En cuanto a “Dance usted”, una de las piezas más extensas, los acordes y las maniobras pesarosas de guitarra asumen el protagonismo y sostienen a la criptica letra de los compositores: “Antiguo espíritu del mal acércate más bailemos / Soy un cadáver seco puedo caminar por el desierto caminemos”. 


Tras una seguidilla de golpes de escobilla y una tensa línea de bajo, Bautista despliega sus lánguidas vocalizaciones en “Tercer acto”. Hay teatralidad y cierta sapidez agridulce guardada en la lírica, pero es la fina instrumentación y el encanto sonoro lo que más distingue a esta composición. Al cierre del disco hallamos “Enjambre de luces”, donde una robusta y animosa línea de bajo funky nos incita al baile. Ya no hay más congoja o intensa reflexión, sino una invitación al desfogue y el regocijo. 


Como parte de la familia Sierra Madre Distribution, Aullido Mexicano está disponible en Spotify y demás plataformas conocidas. Con respecto a sus próximas presentaciones, Coyote Son (nombre con el cual los autores intitularon a su dupla) aún se encuentra programando fechas tentativas dentro y fuera de Puebla. 



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