Canciones para soltar la voz, Sarah Muñoz Cote

Hugo Cabrera/Subterráneos

La cantautora presenta su segundo sencillo: “Lo que soy” , la idea es lograr seis composiciones, para concluir en el año 2022 con un disco

Puebla, Puebla; 2 de febrero 2022. “Las canciones que escribo van dirigidas a las mujeres que de repente no pueden alzar la voz o hablar de las cosas que están viviendo, tal vez pueden canalizarlo en algún otro tipo de arte, el teatro, la pintura, fotografía. Van escritas para toda la gente, en general, pero el objetivo son las mujeres que no se atreven a perseguir sus sueños, por los motivos que sea”, palabras de Sarah Muñoz de Cote, quien recientemente lanzó su segundo sencillo: “Lo que soy”, un proyecto que persigue lograr seis composiciones, para concluir en el año 2022 .


“La industria ha cambiado y vamos de sencillo, en sencillo. Empecé en el 2021, con el primero: "soltar”. Tengo una trayectoria dentro de la música en Puebla, con Híkuri pude explorar el rock y el blues. Ahora he decido hacer new soul, una fusión entre el hop, soul, al final va entre esos géneros hermanos con el funk, blues, son fusiones. No podría definir el nivel técnico que he alcanzado, pero puedo decir que hace 12 años empecé a tomar clases de música y canto. He tenido maestras como Iraida Noriega y Tania Guzmán, son cantantes que están en el blues y el jazz. Siento que nunca voy a terminar de aprender, que estoy en un constante aprendizaje, que tengo cierta trayectoria, pero hay cosas que aún no domino. Una de las cosas que cuestan trabajo en una cantante es encontrar su propia esencia. Soy de la idea de que no hay que hacer tantos arreglos o cosas sofisticadas, simplemente con que conectes tu voz y cuerpo. He desarrollado cierta plenitud, aunque aún percibo que me falta”. La cantautora introspecciona en su formación musical, que también implica la creación de letras, en una plática frente a lo que queda de uno de los foros de rock más emblemáticos en Puebla, El Umbral, en la colonia San Manuel.


"Lo que soy"

Cansada de enmascarar, agotada de disimular mis miedos. Mi cama suele abrazar, estando en ella puedo sacar todo mi dolor.


“Desde muy chica tengo la costumbre de escribir las cosas que me pasan, escribir me ha ayudado mucho, quizá no lo pensé en hacer canción, eso es lo difícil, porque te enseñan que debe ser rebuscado y metafórico. En realidad escribir es plasmar lo que está ahí. La escritura la tengo desarrollada desde niña, yo tenía mi diario. Entre la música y películas surgen las ideas. Amelie, se me hacía poesía y me identificaba con ese personaje y eso te hace pensar en ideas; también me gusta El Gran Pez, película que me ha marcado, o películas crudas como Dancing in the dark, que me hacían imaginar cosas y remitir a la escritura. Incluso canciones que me remiten a escribir, como, esa versión de “Misty” de Ella Fitzgerald, mucha nostalgia y esperanza en esa composición. No te puedo decir que tengo una escuela de escritura, pero son experiencias vividas. Me metí a talleres, tomé clases con Karina Galicia, me inspira, me gusta, habla con transparencia de temas sociales y personales, de lo que es ser mujer en la sociedad. Ella me dio herramientas y metodología”.


Las clases de música se han convertido en una forma de generar ingresos y compartir conocimiento para Sarah, quien narra su experiencia con emoción, misma con la que habla de su obra. “Percibo mis canciones entre lo nostálgico y la esperanza, me da una sensación de que algo puede estar bien. El presente es también aceptar, por ejemplo la pandemia, es aceptar este momento y ver que puedo hacer con esta circunstancia; entender que no todo es permanente en la vida, aprender a disfrutar lo que se tiene”.


El hecho de ser mujer y estar en el ambiente musical, la lleva a tomar ciertas decisiones. “Es difícil en general, en toda la música, incluso en el medio artístico, es difícil ser mujer. Han cambiado un poco las cosas, cuando yo empecé con Híkuri, la mayoría de la escena era de hombres, muy pocas mujeres, como hasta la fecha. Algunas mujeres en la escena persisten, Audry Funk y Esmeralda Guiilén por ejemplo, Dianala, y otras que siguen en la escena de la música femenina. La mayoría de las veces estoy acompañada por hombres músicos. Mi sueño es que me acompañen mujeres”.


Sarah prefiere el café un poco tibio, lo toma con sus dos manos y responde a la pregunta ¿Qué habría que decirle a los habitantes de una ciudad como Puebla?


“La sociedad nos enseña a mantener cierta apariencia, que las cosas tienen que estar bien, creo que nos enseñan a no sentir, a no hablar de lo que realmente queremos, de lo que realmente pensamos. Dentro de este mismo discurso, está la parte de la vulnerabilidad, que la gente te vea como realmente eres. Yo no tengo problema en hacerme vulnerable, porque creo que hay mucha gente que siente lo que digo. Muchas personas tienen la vivencia de mis canciones. Te enseñan a fingir, a decir que todo está bien cuando te preguntan ¿cómo estás? en automático respondemos bien. No te enseñan a responder una realidad, aceptar estar feliz, enojada, frustrada. He aprendido con el paso del tiempo, en terapia, talleres, en mil cosas en las que me he metido, a ser transparente y ver lo que soy. Se me facilita compartirlo a través de la música”.


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