Testimonios de Avándaro en La Cámara de Diputados
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El recinto legislativo de San Lázaro conmemorará 55 años del Festival de Rock y Ruedas
Ildefonso López / Subterráneos
Puerto Escondido, Oaxaca; 2 de septiembre de 2026: El próximo miércoles 9 de septiembre a las 14 horas, en la Cámara de Diputados se conmemorará, 55 años del Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, uno de los acontecimientos fundamentales para comprender la historia del rock y la contracultura en México.
El encuentro, impulsado desde el espacio cultural de San Lázaro, reunirá a tres protagonistas que estuvieron presentes en aquella noche mítica del 11 de septiembre de 1971: Mayita Campos, Ernesto de León y Jorge Alarcón. El conversatorio será moderado por Paco Memo Rock y estará acompañado por la música de la banda Vendaval.
Además, Toño Pantoja presentará una exposición con libros, fotografías, donde se podrá apreciar el boleto original del festival, elementos que permitirán reconstruir parte del contexto en el que ocurrió aquel encuentro multitudinario.
Del mito a objeto de estudio
Durante décadas, Avándaro permaneció en buena medida en el terreno del mito para las generaciones que no pudieron vivirlo. El acceso a testimonios, fotografías y grabaciones era limitado, mientras que la cobertura de la época estuvo marcada por el escándalo y los prejuicios.
Con la llegada del siglo XXI, la mirada sobre el festival comenzó a transformarse. Avándaro empezó a ocupar un lugar en los estudios sobre la cultura mexicana y el rock. Incluso fue incorporado en materiales educativos: existe una referencia al rock mexicano en los libros de historia de sexto año de primaria y el Festival de Avándaro fue incluido por la Nueva Escuela Mexicana en la fase 6 de educación secundaria. Hoy forma parte también de diversas investigaciones académicas.
Para Paco Memo Rock, recuperar la memoria del festival también significa entender la dificultad que existía para acceder a esa historia.
“Se sabía poco, era como un mito. Te lo contaba la gente que lo había vivido, pero había muy poco material. Incluso de la música era muy poco lo que había. Fue hasta 2003, con Armando Molina, cuando se conocieron los audios originales del festival. Me tocó una generación que estaba ávida por conocer las raíces del rock hecho en casa.”
Un festival sin tecnología, pero con convivencia
A diferencia de los grandes festivales actuales, ¿Por qué sigue Avándaro en el inconsciente colectivo?
“Avándaro fue un evento precario, sin tecnología, presupuesto ni recursos de producción, superado totalmente por la cantidad de asistentes no planeada. A diferencia de hoy, donde el público se enfoca en grabar con sus teléfonos y desconectarse del entorno, en Avándaro la falta de tecnología permitió una convivencia pacífica, genuina y compartida, basada en la música, la afinidad y el espíritu de ‘amor y paz’. Por eso perdura en la memoria.”
A más de cincuenta años después, del festival sigue enriqueciendo
“Existen más de 200 mil experiencias distintas sobre el evento, ya que se vivió de manera diferente entre músicos, organizadores y los distintos sectores del público. Cada testimonio ofrece una visión única. Resulta imposible conocer la historia completa; hablar con los asistentes sigue revelando aspectos nuevos del festival.”
“Avándaro fue, además, un parteaguas para la cultura y el rock mexicano. Sus consecuencias, tanto positivas como negativas, todavía pueden rastrearse en la escena musical contemporánea”.
Más allá del escándalo: la música
Uno de los grandes pendientes alrededor de Avándaro es recuperar su dimensión musical. La cobertura periodística de la época se concentró en las drogas, el escándalo y los aspectos considerados moralmente incómodos, contribuyendo a construir un estigma que se transmitió durante generaciones.
“Sin embargo, detrás de esa narrativa existía también una transformación musical. El festival coincidió con un momento de cambio en el rock mexicano: de los covers y las canciones románticas de los años sesenta se avanzaba hacia la psicodelia, las composiciones originales y letras que comenzaban a abordar temas considerados tabú en la sociedad mexicana”.
Por ello, Paco Memo Rock considera necesario desplazar la discusión del morbo hacia la creación artística.
“El conversatorio estará acompañado por una banda que interpretará canciones de aquella época, con lo que el encuentro buscará combinar memoria oral y música”.
“Considero que se tienen que centrar las discusiones e investigaciones sobre el festival en su valor musical y creativo, más allá del morbo o los prejuicios sociales.”
La música de aquella época y los testimonios de quienes estuvieron sobre el escenario permitirán reconstruir, desde distintas perspectivas, lo ocurrido durante la noche y madrugada del 11 de septiembre de 1971.
San Lázaro y un tema que permaneció oculto
Las puertas de la Cámara de Diputados se abrirán para abordar públicamente un episodio que durante muchos años permaneció marginado de los espacios institucionales.
“La propuesta es escuchar directamente a quienes estuvieron allí. Mayita Campos participó con Los Yaqui; Ernesto de León fue guitarrista de Three Souls in my Mind, agrupación que cerró el festival por la mañana, mientras que Jorge Alarcón formó parte de Tequila, en calidad de bajista”.
La intención, explica Paco Memo Rock, es recuperar esas voces de primera mano:
“Imagínate tres personajes que lo vivieron, que estuvieron ahí, para que nos cuenten sus testimonios, sus historias y sus experiencias. Cada quien lo vivió a su manera, cada quien vio diferentes cosas. Aquí se trata de que ellos nos cuenten sus historias dentro del marco de la conmemoración de un año más de Avándaro.”
Las mujeres también estuvieron en Avándaro
Uno de los aspectos que el conversatorio busca poner sobre la mesa es la participación de las mujeres en el festival.
“Mayita Campos y Maricela Durazo fueron dos de las representantes femeninas vinculadas al elenco artístico de Avándaro. Sin embargo, sus voces han tenido una presencia mucho menor en la memoria pública del acontecimiento”.
Para Paco Memo Rock, recuperar el testimonio de Mayita Campos resulta fundamental no sólo por su participación musical, sino por lo que representa como mujer joven dentro de la contracultura mexicana de principios de los años setenta.
“Hoy en día es común ver mujeres en los conciertos, tanto como público, cantantes o músicas, pero en ese momento no. Y en un festival de la talla de Avándaro, su presencia es muy importante.”
“La pregunta, en ese sentido, va más allá de lo ocurrido sobre el escenario: ¿Cómo vivió una mujer joven aquel festival?, ¿Qué le dijeron en casa antes de asistir?, ¿Qué ocurrió después?, ¿Cómo se relacionó su experiencia con el proceso de liberación femenina que comenzaba a cobrar fuerza?”
Son preguntas que, durante mucho tiempo, quedaron fuera de la conversación sobre Avándaro.
¿Existen más voces femeninas?
“Existen testimonios de mujeres que asistieron al festival, incluso en el documental Avándaro 71: la visión de los vecinos. Sin embargo, muchas otras prefirieron guardar silencio o negar públicamente que estuvieron ahí. Sus razones tendrán”
“Recuperar esas experiencias también permite ampliar la mirada sobre un festival que suele ser contado, principalmente, desde voces masculinas”.
Del rock cantado en inglés al español
Del saldo negativo que dejó el festival se habla mucho, pero no se le da importancia al desarrollo del rock en español, que se dio a partir de que el rock empezó a llegar a otros públicos.
“Antes del festival predominaba una escena vinculada a la llamada onda chicana, en la que muchas agrupaciones buscaban reconocimiento a través de nombres, repertorios y canciones en inglés. Después de Avándaro, diversos músicos comenzaron a desarrollar composiciones propias en español, lo que permitió una mayor identificación con el público mexicano”.
“Lo bueno de Avándaro es que el músico mexicano de rock empezó a componer en español. Eso permitió que más gente se identificara con sus canciones y fue parte de ese desarrollo.”
Más allá de establecer una relación causal absoluta, el cambio forma parte de un proceso de transformación que atravesó al rock mexicano durante los años setenta.
¿Puede repetirse Avándaro?
A 55 años de distancia, una pregunta inevitable es si podría realizarse nuevamente un festival con las características de Avándaro: una concentración masiva de jóvenes, música, convivencia y un espíritu de paz y libertad.
“Sería muy difícil. El contexto social de los años setenta era radicalmente distinto. La juventud venía marcada por acontecimientos como Tlatelolco y el Halconazo, además de enfrentar una fuerte censura, escasez de espacios para tocar y una limitada oferta de medios para acceder a la música”.
“En ese contexto, el rock se convirtió en una forma de expresión y, para muchos jóvenes, en una vía de catarsis frente a lo que ocurría en sus casas, escuelas y en la sociedad”.
“Hoy, las condiciones son diferentes. Existen numerosos foros, plataformas digitales y formas de acceder a la música. El rock tampoco ocupa necesariamente el mismo lugar que tenía entre la juventud de los años setenta”.
Por eso, más que intentar repetir Avándaro, quizá sea necesario comprender qué circunstancias hicieron posible aquel encuentro y qué necesidades sociales expresó aquella generación.
Homenajear en vida
El conversatorio en San Lázaro plantea también una reflexión sobre la memoria y la manera en que México reconoce a sus figuras culturales.
Escuchar a quienes todavía pueden contar su experiencia directamente permite evitar que esa historia dependa únicamente de archivos, libros o interpretaciones posteriores.
“Siempre es bueno escuchar de viva voz a la gente que vivió las cosas”, señala Paco Memo Rock.
Y añade una reflexión que adquiere especial relevancia ante la pérdida reciente de figuras fundamentales del rock mexicano:
“Hay que aprovechar que están vivas estas leyendas. Acaba de morir Javier Martín del Campo, de La Revolución de Emiliano Zapata, y las redes sociales se vuelcan en homenajes. Falleció Javier Bátiz y fue lo mismo. Entonces dices: no es cuando se mueren; es más bien cuando están vivos.”
El objetivo, explica, es reconocer a quienes todavía están presentes, continúan tocando, creando y compartiendo sus recuerdos.
“Hay que aprovechar nuestras leyendas, valorarlas y homenajearlas en vida. Es parte de lo que pretende este conversatorio: homenajearlos en vida, hacerlos sentir lo que son, gente importante para nosotros.”
A 55 años de Avándaro, en San Lázaro se escucharán las voces de quienes estuvieron allí, con la música en el centro de la historia, en una conversación con los que un día cambiaron la historia.
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