Los Marginados en el Mictlán

Flo, Cristóbal Sánchez/Subterráneos

Puebla, Puebla. 11 de agosto de 2021. La música es ese animal indomesticable que nunca fracasa en sus cometidos para subsistir. La forma y las sendas que toma para lograr asentarse e imperar lo sabemos a manera de leyendas o cuentos que aseguran que en las cavernas ya intentábamos hacer sonidos con piedras y troncos huecos para celebrar la matanza del mamut o para despedir a los fallecidos por el mismo animal del Plioceno.


Durante nuestro paso por este planeta las herramientas musicales y sonoras han cambiado y desarrollado, algunos otros instrumentos no tanto. Las creaciones musicales han tenido varias etapas, pero siempre con la misión de atrapar a los escuchas y transmitir mensajes que se renuevan en cada generación y época. Lo cierto es que nuestro apetito sonoro nunca será colmado o frenado.


Hoy, con una humanidad post confinada, la música se despereza, se destensa, se vuelve a colar y a ligarse a nuestras vidas y en nuestra necia persistencia por alimentar el alma, el corazón y la esperanza.