Exposición fotográfica de Graciela Iturbide en Puebla

Folleto Graciela Iturbide_page15_image1Donde se queda la historia

Exposición fotográfica de Graciela Iturbide

Rosa Casanova*

Exposición de  Fotografía de © Graciela Iturbide, Museo Amparo, 2 Sur 708, Centro Histórico, Puebla, México 24 de febrero – 27 de mayo de 2013. Abierto de miércoles a lunes de 10:00 a 18:00 hrs.

 

Somos voraces consumidores de imágenes y cotidianamente, con constantes envíos desde el celular o actualizaciones en las redes sociales, contribuimos a acrecentar ese universo inabarcable: una suerte de ruido blanco en el que ocasionalmente nos detenemos cuando alguna foto nos atrapa por lo insólito del tema o la perspectiva, o porque toca algún rincón de nuestra memoria afectiva. Aunque rara vez reparamos en el proceso creativo o el vínculo entre la imagen y el medio en que la miramos (¿un cartel publicitario, un monitor, una impresión digital, la pantalla del televisor o acaso un libro?),

quienes dedican su vida a la fotografía piensan siempre en el encuadre, el tamaño, las tonalidades, el marco o el espacio en el cual se inserta su obra, aun si solo pueden controlar todas las variables en una exposición, un libro de autor o su página web.

 

La reflexión respecto a cómo el medio incide sobre las formas de ver viene a cuenta por la muestra de Graciela Iturbide con la que el Museo Amparo abre sus nuevas instalaciones. La colección reúne sobre todo su trabajo de los últimos años que evidencian las obsesiones cambiantes de su mirada: no los íconos, símbolos de una cultura común adoptados por disímiles movimientos y grupos sociales, los cuales se han ido desvaneciendo ante paisajes solitarios. En este contexto surgió la idea de dedicar un espacio para pensar en su manera de trabajar, vinculada a la tradición fotográfica que hoy se denomina analógica. Su formación con el maestro Manuel Álvarez Bravo y su conocimiento de la obra de los grandes fotógrafos del siglo XX sellaron su predilección por la impresión clásica, en plata sobre gelatina, lejana de la inmaterialidad digital. No con el afán de mantener la tradición, sino porque forma parte integral de su lenguaje visual.

 

Por más de cien años hacer fotografía suponía un proceso complejo con tiempos y espacios diferenciados: aprestar la cámara con la película adecuada al trabajo que se va a desarrollar; mirar a través del visor para encuadrar lo que está al otro lado de la lente, revisar la luz, “disparar” y llegar al laboratorio para revelar “los rollos”.

Después, a partir de los negativos y hojas de contactos, seleccionar las que despiertan interés e imprimirlas como pruebas; examinarlas y decidir la técnica, la tonalidad y el formato de las impresiones finales. Un rito, dice Iturbide, que en ella es solitario, delicado y silencioso. En apariencia resulta obsoleto ante la inmediatez de la fotografía digital, si bien ésta implica un proceso y una disciplina similares; nada más se reduce el espacio de trabajo y se trastoca la presentación del resultado final. En pocos años nos hemos acostumbrado a mirar en un monitor cuya calibración y definición es fortuita, como es manipulable el tamaño que podemos dar a la imagen. Vamos olvidando que la impresión es una parte fundamental del ritual, pues solo allí la imagen concreta el carácter buscado por el autor.

Mucho se ha escrito sobre su trabajo y en las entrevistas publicadas ella misma nos brinda pistas que, en un artificial montaje, nos aproximan a su quehacer

“Hay un especie de trance cuando tengo la cámara entre las manos. […] Con la cámara, veo la realidad de otra manera. Por esa ventana, me asomo a otro mundo. […] Yo tomo lo que encuentro. Imprimo los contactos donde se queda toda la historia…”

Un proceder casi automático, sustentado en la experiencia, las lecturas y la disciplina. “Cartier-Bresson decía que el momento decisivo consistía en tomar la foto. Yo creo en el momento en que tomas la foto y en la manera en que eliges tu contacto.” Sólo entonces ve lo que quedó plasmado en el negativo y se sorprende ante instantes que ni siquiera recuerda. Porque para Graciela Iturbide “la fotografía es un pretexto para conocer”.

 

© Fotografía Graciela Iturbide. Exposición en Museo Amparo, 2 Sur 708, Centro Histórico, Puebla, México 24 de febrero – 27 de mayo de 2013. Abierto de miércoles a lunes de 10:00 a 18:00 hrs.

www.museoamparo.com

 

* Investigadora en el Museo Nacional de Historia, INAH.

Texto, fragmento e imagenes: Cortesía del Museo Amparo

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